LOS JóVENES Y EL LLAMADO A LA SANTIDAD

By Archbishop Gomez
September 14, 2018
Source: Vida Nueva
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Me estoy preparando para el Sínodo de los Obispos del próximo mes, cuyo tema será: “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”.

El tema de los jóvenes y de su vocación en la vida es algo de crucial importancia.

La mayoría de nuestros jóvenes fueron bautizados cuando eran bebés. Pero a medida que nuestra sociedad se ha ido volviendo más profundamente comercial y secularizada y que las instituciones tradicionales de educación y formación, especialmente la familia, se han ido degradando, no podemos dar por hecho que los jóvenes encontrarán el camino que Dios quiere para sus vidas.

La misión de la Iglesia es la evangelización. Estamos aquí para proclamar a Jesucristo; para proclamar quién es Él, lo que ha obtenido para nosotros con su vida, muerte y resurrección, y lo que les promete a los que lo aman y siguen el camino que Él ha trazado para sus vidas.

Necesitamos encontrar nuevas maneras de proclamar a Cristo a nuestros jóvenes. De eso se trata el Sínodo.

El mundo de hoy les ofrece a los jóvenes una visión de la vida y una amplia variedad de posibles “estilos de vida” que están cimentados en la búsqueda de la comodidad material, de los entretenimientos y de los placeres efímeros.

Jesús vino a mostrarnos que estamos hechos para mucho más, que hemos nacido para cosas más grandes, como lo escribí el año pasado en mi carta pastoral.

Dios tiene un hermoso plan de amor para nuestras vidas y para nuestro mundo. Fuimos creados para la santidad, para ser santos. Fuimos hechos para un amor que es verdadero; para la belleza, la amistad y la alegría que empieza ya en esta vida y se extiende hasta la eternidad.

Esta es la buena nueva que la Iglesia necesita proclamar para nuestros jóvenes.

Hay mucho de qué hablar en las próximas semanas y cuando demos inicio al Sínodo. El documento de trabajo para el Sínodo plantea muchos de los asuntos que nuestros jóvenes enfrentan.

Y, por supuesto, existe una preocupación particular por los temas que tienen que ver con la sexualidad humana.

Pero todo debe ser llevado de vuelta a Jesús. Jesús es el camino y no hay otro.

Este es un desafío para la Iglesia. No podemos permitir que una sociedad secular y comercial defina quiénes somos, o que reduzca lo que significa ser cristiano a una serie de mensajes moralistas o de reglas de comportamiento.

Lo que creemos y lo que enseñamos sobre la sexualidad y las relaciones humanas sólo adquiere sentido cuando estamos vivos en Jesucristo y cuando caminamos a la luz de lo que Jesús ha revelado acerca del significado y del destino de la vida humana.

El desafío para el Sínodo, especialmente durante este momento que atraviesa la Iglesia, es seguir proponiendo el camino más elevado al que Jesús nos llama.

Ya lo he dicho antes: la crisis de cada época es una crisis de santos.

Jesús nos llama a todos a ser santos, no sólo a algunos cuantos. Todos nosotros estamos llamados a ser santos porque Dios es santo.

Sesenta años después del Concilio Vaticano II, estamos todavía tratando de comprender las enseñanzas del Concilio acerca del “llamado universal a la santidad”. ¿Qué significa esto? ¿Cómo vivir nuestra vocación a la santidad en nuestra vida cotidiana?

Esta es la tarea de los jóvenes, y también la tarea para todos nosotros.

No hay atajos para la santidad. Todo ha de volver a Jesús. En Jesús vemos quiénes hemos de ser y cómo hemos de vivir. Para ser santos, tenemos que conocer a Jesús.

El padre Romano Guardini, el gran teólogo y escritor espiritual, dijo que una de las cosas que nos impide conocer verdaderamente a Jesús es “lo que creemos que sabemos sobre Él”.

Y creo que todos podemos entender lo que él quiere decir con esto. En la liturgia nos acostumbramos a escuchar una y otra vez las mismas palabras de Jesús; escuchamos las mismas historias sobre su vida, año tras año. Podemos cometer el error de pensar que sabemos todo lo que hay que saber de Él, porque ya lo hemos escuchado todo antes.

Este es un verdadero problema al tratar de evangelizar en la era de Wikipedia y de Internet. Los jóvenes especialmente, han crecido pensando que todo lo que necesitamos saber, inclusive las verdades de la fe, pueden “buscarse” en un dispositivo que podemos sostener en nuestras manos.

Un desafío clave para el Sínodo es buscar nuevas maneras de “volverle a presentar” a Jesús, a los jóvenes y de llevarlos a una relación viva con Él.

Oren por mí esta semana y yo estaré orando por ustedes. Y sigamos orando por la renovación y reforma de la Iglesia.

Y que nuestra Santísima Madre María nos ayude y nos guíe en el proceso de conducir a nuestros jóvenes a un nuevo encuentro con Jesucristo.

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