DOMINGO DE PASCUA DE LA RESURRECCIóN DEL SEñOR

Homily ·Easter
By Archbishop Gomez
Cathedral of Our Lady of the Angels
April 20, 2019


Mis queridos hermanos y hermanas en Cristo:1

¡Feliz Pascua de Resurrección para todos!

Hemos vivido juntos el transcurso de estos días de misterio y redención. Como cada año, la Cuaresma nos ha llevado a Jerusalén, a la Última Cena y a todos los acontecimientos de la Pasión de Nuestro Señor y, ahora, a su Resurrección.

Este es un día de alegría que celebramos con los cristianos, católicos de todo el mundo, con toda la Iglesia universal.

Y hoy que celebramos a nuestro Señor que pasa de la muerte a la vida, hemos de recordar a nuestros hermanos y hermanas de Sri Lanka que sufrieron un atentado terrorista esta mañana.

Con el Papa Francisco sentimos una “afectuosa cercanía a la comunidad cristiana, golpeada mientras se encontraba recogida en oración y a todas las víctimas de tan cruel violencia”

Los acompañamos con nuestra oración por las personas que fallecieron y los heridos. Y renovamos nuestra petición por paz en el mundo entero.

En este día podemos ver claramente cuál es el plan de Dios para nuestra vida. Nuestra vida empieza de nuevo en la tumba de Jesús, en el misterio que los discípulos descubrieron en aquella primera Pascua.

Toda la historia de la humanidad estaba en espera de este día, en espera de la revelación de Jesucristo, el primogénito de toda la creación, el primogénito de entre los muertos.2

¡Jesús está vivo! No es una figura del pasado sino un amigo que viene a conducirnos en nuestro viaje a lo largo del camino que nos falta por recorrer.

Él murió por cada uno de nosotros y resucitó por nosotros, y ahora, él nos llama. Hoy estamos de pie, con María Magdalena y con San Pedro y San Juan ante la tumba vacía.

Pero la historia no termina ahí, en la tumba vacía. No, no es así. La historia apenas comienza. Y ahora nuestra vida forma parte de esa gran historia.

La historia de la familia de Dios, la historia de su Iglesia, continúa en la vida de ustedes y en la mía. Continúa en la vida de cada persona con la que entramos en contacto.

Y como estoy seguro que pudieron notar, fue María Magdalena la primera en presenciar la verdad de la Resurrección. Ella fue la que regresó de la tumba vacía y anunció todas estas cosas a San Pedro y a los apóstoles.

Entonces, el día de hoy recordamos que desde el principio la Iglesia no ha sido solo los Apóstoles. Todos formamos parte de la Iglesia; cada uno de nosotros.

La Iglesia es la hermosa familia de Dios y nuestro Padre Dios nos da a cada uno un propósito, una misión que nadie más puede desempeñar en la gran historia de la salvación.

Entonces, la pregunta que nos debemos hacer hoy cuando estamos frente a la tumba vacía es:

¿Qué debemos hacer para dar testimonio de la verdad, para ser testigo de la Resurrección? ¿Qué debemos hacer para que los demás sepan que Cristo ha resucitado de entre los muertos con el fin de que todos podamos caminar en una vida nueva?

Jesús quiere que amemos, así como él ama. Y quiere que conozcamos la alegría que se experimenta al servir a los demás, al servir a nuestros hermanos y hermanas y al ayudarlos a encontrar a Dios en sus vidas.

¡Esta es nuestra misión ser ‘Testigos de la Resurrección de Jesus!

Así que, en este día de Pascua, queridos hermanos y hermanas, tenemos que permitir que la luz de esa tumba vacía llene nuestra vida de alegría, de verdadera esperanza.

El cielo comienza para nosotros ya aquí en la tierra. Justo aquí, en frente a la tumba vacía de Jesús.

Caminemos, pues, con Jesús. ¡Él está vivo! ¡Pidámosle que nos siga guiando en el camino! Pongamos nuestra vida en las manos de Dios.

Sigamos nuestro caminar con confianza, con esperanza y con amor. ¡No hay nada que Dios no pueda hacer por nosotros!

No hay pecado que él no perdone, no hay debilidad que él no nos ayude a vencer, no hay situación en nuestra vida en la que él no nos pueda ayudar.

Siempre cerca de Jesús. Él es nuestro Hermano y nuestro Mejor Amigo.

Y lo veremos más y más, a medida que lo vayamos siguiendo, en la medida en que vivamos de acuerdo a las palabras que él nos dijo en sus enseñanzas del Evangelio, en el ejemplo de su vida que encontramos en los Evangelios.

La vida con Jesús es una hermosa aventura de amor. No hay nada más hermoso, nada que nos pueda traer una mayor felicidad, que caminar con Jesús todos los días, que compartir su amor y hablarles a los demás sobre él.

Ahora avanzamos por este mundo como personas que saben que Dios está vivo. Caminamos en este mundo como personas que saben que Jesús nos ama y que ha entregado su vida por nosotros.

Y que Jesús vive a nuestro lado y camina con nosotros siempre y en todo lo que hacemos.

Pidámosle a la Santísima Virgen María que Ella también nos acompañe en el camino al cielo, como siempre acompano a su Hijo, Jesus.

Una feliz Pascua para todos ustedes y le pido a Dios que este sea un tiempo de esperanza y de alegría para ustedes y sus familias.

1. Lecturas: Hech 10, 34, 37-43; Sal. 118, 1-2, 16-17, 22-23; Col. 3, 1-4; Jn. 20, 1-9.

2. Col 1, 15–18.

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